viernes, 13 de junio de 2008

Un inicio que explica el por qué de su funcionamiento: La ONU

Deborah Chavarria Acevedo, estudiante de RRII, UIA

La ONU, uno de los organismos más importantes y reconocidos de la comunidad internacional, cuyas misiones y principios suenan muy reconfortantes en medio de este caos mundial. Pero, ¿Será éste organismo internacional lo que la humanidad realmente necesita?, o si entre tanta desorganización, ¿Ha tenido la ONU la capacidad de mediar de una forma transparente entre países?

Desde el inicio de su conformación, la ONU nace con problemas. Primeramente la conformación del Consejo de Seguridad con 5 miembros permanentes, a saber: Estados Unidos, Francia, Reino Unido, la República Popular de China y Rusia, con derecho al veto, y 10 temporales. Seguidamente en el año 1945 entre la aprobación de la Carta Magna y la fundación de la ONU, Estados Unidos, uno de los principales promotores, arrojó dos bombas atómicas, una en Hiroshima y otra en Nagasaki; uno de los crímenes más atroces de la historia, militarmente innecesario.

Después de la desintegración de la URSS y el golpe de estado que da la Federación de Rusia al seno de las Naciones Unidas (violando el artículo 4 de la Carta Magna y la Resolución (A/C.1/212 del 11/10/47) de la Asamblea General que prohibió aplicar el principio de la sucesión de Estados a la condición de miembro de la ONU), da pie a que las potencias occidentales tengan la libertad de poner al Consejo a su entera disposición y violar el derecho internacional.

A partir de este momento, se puede decir que comenzó la doble cara de la ONU: por un lado el discurso y por el otro la práctica, ambos totalmente contradictorios. Un excelente inicio de una prestigiosa organización, ofreciendo la mejor imagen ante un mundo incontrolable; con un Consejo de Seguridad en donde sus resoluciones y disfunciones afectan a todo el sistema y contribuyen a deteriorar la imagen del mismo ante la opinión pública.

Estos dos hechos históricos dejan mucho que desear de una organización internacional que se supone ser un ente mediador y propulsor de la paz entre las naciones. La ONU no ha sido capaz de ser una organización imparcial, siempre se ha visto influenciada por los intereses de, principalmente, los miembros permanentes.

La humanidad no necesita más de organizaciones con propuestas que suenen bonito y que en el papel muestre un diferente panorama de un posible cambio. Cuándo va a ser el día en donde los intereses de los gobernantes se dejen de lado y prevalezca el interés hacia el bienestar de cada individuo. Indiscutiblemente, el poder y el afán de obtener más y más cada día es un síndrome que posiblemente nunca terminará de atacar al ser humano. Pero, a pesar de todo esto, el ser humano ha tenido “la intención” de hacer algo bueno para la humanidad, y esto es rescatable. Sin embargo, cuando se tiene el poder de lograr algo que beneficie al mundo, se deja ir por aquellos países que “hacen lo que les da la gana” con el sistema internacional.

Lastimosamente, las personas siguen muriendo cada segundo, el genocidio aumenta así como la indiferencia y la actitud pasiva del ser humano; y tras de todo, la ONU fracasa en sus proyectos y “prometen” alternativas que se vuelven mentiras.

Las soluciones son pocas y sumamente difíciles de concretizar, pero existe la esperanza que la ONU llegue a reformar su institución y busque de una forma paulatina volver al punto de partida para lograr su misión y dar a la humanidad un poco de más esperanza.

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