lunes, 11 de agosto de 2008

"No estamos cambiando, es solo una adaptación"
Mariela Madrigal
Estudiante R.I.

Por mucho tiempo se ha venido hablando de la "desculturización" y la pérdida de valores que está experimentando la población tica, pero en realidad, demuestra este proceso una "decadencia de la cultura"? Pues no, en lo más mínimo, simple y sencillamente ambos aspectos han evolucionado, como todo, desde hace bastantes años ya la imagen del costarricense no es aquella del campesino con chonete y la mujer de enagua volada, y este cambio no significó la pérdida de una cultura o valores.

Se ha dado un cambio en los valores, ciertamente tenemos una ética y una moral distintas a las de hace cincuenta años, por ejemplo antes el aspecto religioso era de gran importancia, ahora más bien trata de dejarse de lado para evitar el conflicto de creencias, por otra parte la cultura es un concepto socio-histórico que cambia y modifica con el tiempo.

Pero parece que éste proceso de "pérdida de cultura y valores" se ha convertido solamente en algo negativo, y entonces tal vez la interrogante se dirija a buscar el porqué parece que el costarricense se ha convertido en una persona más intolerante, xenofóbica e incluso de carácter explosivo (dependiendo del tipo de situación en la que se vea envuelto).

En primera instancia, la sociedad costarricense no se ha vuelto xenofóbica ni más intolerante, lo que sí ha pasado es el problema con el incremento en los índices de violencia.

Problema que tiene en sus raíces lo concerniente a la creciente desigualdad socio-económica y la consecuente pérdida de cohesión social en la sociedad. Entonces, eso genera dos cosas, por una parte, un malestar en el resto de la población, que evidentemente se siente excluida y marginada, en cambio, quienes están en la parte más alta de la distribución de la riqueza, sienten ese resentimiento y comienzan a tener miedo, por lo que tienden a separarse cada vez mas del resto de la sociedad (sirva el ejemplo de todos los exclusivos residenciales, la educación privada, etc.) y ante el miedo, el ser humano tiende a reaccionar de forma violenta, así entonces, los ricos compran rifles y pistolas, se encierran en sus residenciales con guardas y alarmas y claro, a las clases pobres y marginadas, pues no les queda más que recurrir al robo y a la violencia para saciar sus necesidades básicas

Desde mi punto de vista yo creo que el problema está en esa polarización de la sociedad que estamos viviendo, tanto Costa Rica como América Latina en general, consientes que los sistemas judiciales no son tan eficientes y eficaces como deberían de serlo.

Aunado a todo esto, también se encuentran los problemas de narcotráfico, pobreza, desempleo, y que el ser humano ante situaciones que ponen en riesgo su equilibrio, se manifiesta, de muchas maneras, y últimamente opta por aquellas que son ilegales o ponen en riesgo la integridad o capital de otros. Por ejemplo las turbas, en la turba, la persona se invisibiliza y así puede hacer cosas que por sí mismo jamás hubiera hecho, el anonimato de la turba le da poder y exacerba los ánimos.

Por tanto, hay muchos que hablan que Costa Rica está perdiendo su cultura y valores morales, y que la globalización y que esto y lo otro, cuando en realidad estamos frente a una situación que dada las circunstancias es puente para la creación de manifestaciones y demás tipo de reacciones, no hay lugar para hablar de tal pérdida, simplemente lo que está sucediendo es un reacomodo de los valores, adaptándolos a la realidad actual nacional y que será un proceso que se siga dando una y otra vez.

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