Panamá: Vecino de Desarrollo y Contrates
Hans Martínez P.
Estudiante de Relaciones Internacionales, UIA.
Algunos de sus ciudadanos aceptan que es una copia de Miami, otros le llaman sucursal económica-comercial de algún país del norte o de Asia; lo cierto del caso es que el desarrollo económico y de infraestructura de nuestro vecino Panamá es sorprendente; sin embargo este bienestar no es para los panameños lamentablemente; sino, únicamente es para los adinerados inversionistas extranjeros que son complacidos por los administradores políticos de la capital panameña.
Caminando entre millones de dólares materializados en altas estructuras de acero y piedra y respirando aquel aroma depreciable de la contaminación del mar, me preguntaba:
¿Por qué están orgullosos lo ciudadanos de este país, si tan siquiera el 10% de ese desarrollo les pertenece?
Es fácil determinar las situaciones sociales que acontecen en ese país, y es que los contrastes entre lujosos apartamentos o condominios y los suburbios únicamente comparables con las favelas brasileñas, son distinguibles.
Una capital de primer orden, un transporte de la década de los 50’s y una desorganización territorial respaldada por la inseguridad, son las características que desenmascaran la seria crisis social panameña.
¿Y quien dice que no existe toque de queda en Ciudad de Panamá?
Desprotegidos por falta de información, los turistas se vuelven victimas del principal problema del vecino país, los hoteles recomiendan no salir pasadas las seis de la tarde ya que las calles son el motivo de enfrentamiento de pandillas.
Es lamentable también que los niveles de prostitución sean tan elevados en las zonas marginales y es despreciable que niños abarroten iglesias y centros turísticos para recoger dinero con el fin de comprar su uniforme para poder estudiar.
Es aquí donde cuestiono ese orgullo, influenciado por grandes multinacionales, encubierto por una mascara de corrupción e interés político y sostenido por un capitalismo agresivo que no perdona errores en ningún tipo de producción.
Esa es la realidad de un pueblo enfrascado en el limbo de lo exuberante y de lo irreal; Y pienso que no existe otra percepción para una ciudad que aún no posee identidad propia.
martes, 21 de abril de 2009
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