Manifestación (es) Popular(es)
Hermes Alvarado
Estudiante RI
La función del estado es la de generar riqueza y distribuirla lo más equitativamente posible. Sin embargo, poner al alcance del pueblo alimentos básicos a un precio razonable (aunque no deberíamos pagar por algo tan estrictamente necesario), ser garante de la seguridad, escolaridad y salubridad son tareas netamente esenciales que un gobierno debe hacer para con sus habitantes. Al igual que suministrar los precios del destilado de petróleo a precios razonables sin importar el lugar en que se encuentre y con mucha más razón si se es de un mismo país o de una misma nacionalidad.
Dada la introducción de mi breve artículo, podrán preguntarse ¿cuál es el fin del mismo?
Las recientes manifestaciones de las condiciones actuales de vida en las islas francesas de Martinica y Guadalupe han puesto en manifiesto la ineficiencia del gobierno francés en cuanto a repartición de riqueza y distribución de la misma.
Los hermanos de estas islas claman contra la carestía de la vida, altos precios en los mercados en comparación con sus iguales de Francia continental, al igual que los precios de los combustibles, medicinas y elementos básicos para la supervivencia como los ya citados unas cuantas líneas más arriba.
¿Si se es de un mismo país, no han de regir los mismos precios y especialmente las mismas oportunidades para todos? ¿Acaso la distancia tan amplia entre estos departamentos de ultramar y Francia continental hacen las condiciones de vida tan difíciles entre ambos lugares?
En la isla de Guadalupe el desempleo es el doble o más en comparación con Francia continental, la comida es hasta un 80 % más cara y la igualdad de oportunidades y distribución de la riqueza es paupérrima.
Los sindicalistas han convocado a huelgas y el pueblo se ha ido poco a poco integrando a ellas, hasta el punto en que aeropuertos, puertos de atraque, y el sector transportista han quedado prácticamente paralizados. Si bien el gobierno francés ha dicho que tiene un plan de acción y que promete una mejor redistribución de la riqueza, las huelgas siguen y la situación caótica esta a la orden del día, hasta tal punto que ya murió un manifestante en medio de la huelga general en Guadalupe.
La situación que se vive en Guadalupe y Martinica podría contagiar a otros departamentos de ultramar franceses y a países latinoamericanos llenos de discordia y agitación por la crisis mundial actual, en la que por unos pocos pagamos todos un elevadísimo precio.
Promesas y poca acción nos hacen recordar el refrán que dice… ‘’mucho ruido y pocas nueces ‘’ sinónimo de malestar entre estas poblaciones tan alejadas con problemática que pudo haber sido evitada, dado el claro hecho de que Francia es una potencia mundial.
Espero que la(s) manifestación (es) popular(es) que se están dando en estos territorios del planeta no se propaguen y al contrario ojala se resuelvan por la vía del diálogo, y la redistribución de la riqueza, para así llegar al tan preciado bien común.
jueves, 26 de febrero de 2009
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