El Ser Humano, el único animal que se tropieza dos veces con la misma “piedra”.
Luis Quesada
Estudiante R.I.
Una de las características más notables que pueden ser atribuidas a los grandes logros (ya sean de personas, de pueblos o naciones) es la perseverancia y el esfuerzo. Se puede citar el ejemplo de personas que deben ser motivación y orgullo para la humanidad, Nelson Mandela. Que aunque estuvo encarcelado por 27 años y ser considerado terrorista por muchas naciones africanas, nunca abandonó su causa en contra del aperheit. Sin duda, un ejemplo excepcional de perseverancia y tremendo esfuerzo.
En muchas ocasiones habremos escuchado la celebre frase que dice: “El ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, no es en lo absoluto el caso de Nelson Mandela, pero si cabe como anillo al dedo para otros grandes lideres históricos como lo son Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler, ambos lideres con visiones expansionistas sobre el territorio europeo, odiados por muchos, pero grandes genios militares al fin, sin embargo, ambos irían a tropezar con la misma piedra: Moscú.
En primer lugar fue Napoleón, considerado uno de los mayores estrategas militares de la historia. Logra conquistar Italia, Egipto, Austria, Portugal y España. En alguna ocasión derrotó también al ejército ruso durante la conquista de Austria. Pero es en 1812 cuando intenta invadir Rusia (muy importante tener en cuenta la fecha de la invasión francesa a Rusia), en donde Napoleón comete el error que le habría de costar la derrota, en sus planes de conquista. Ya Napoleón había derrotado al ejército ruso una vez, cuando este apoyaba a Austria. Napoleón logró tomar Moscú, pero sufrió grandes pérdidas a causa del casi insoportable invierno ruso -principal causa de la derrota de Napoleón, pero no la única, el Zar Alejandro I también supo contener el ataque francés-, acarreando con grandes bajas y viéndose forzado a retirarse con menos del 2% de los hombres que contaba en un inicio. Si bien Napoleón no fue totalmente derrotado en Rusia, esto si significó el inicio de su caída, la historia nos lo ha contado ya.
El gran genio militar de Napoleón lo llevó a obtener grandes logros. A pesar de sus conquistas admirables, se debe de reconocer que Napoleón no era invencible, que era un humano, y que aunque como humano tuvo mucha perseverancia y esfuerzo en su misión de conquistar Europa, esta condición humana lo llevó a cometer un error, como cualquier otra persona que puede llegar a fallar en algún momento. Napoleón fue el primero en tropezar con la “piedra” moscovita.
Ahora, vamos a remontarnos al año 1941, fecha en que se lleva a cabo el segundo intento de invasión de Rusia, esta vez, por parte del ejército alemán durante la II Guerra Mundial y dirigido por Adolf Hitler, el primero, como ya vimos líneas arriba, fue Napoleón Bonaparte. La llamada “Operación Barbarroja”, en donde Hitler compartía el mismo objetivo que tuvo Napoleón de hacer suya a la “Madre Rusia”. Hitler estaba loco al pensar conquistar Rusia, podrían pensar muchos, y con certeza, este fue el peor de los errores del “Führer”, talvez, si Hitler no hubiera tomado la decisión de atacar Rusia, habría podido doblegar la resistencia inglesa e imponer su dominio en Europa. Tras la muy exitosa campaña librada por Alemania durante este conflicto armado mundial, conquistando a toda Europa occidental, y a la temida Francia más fácil de lo que había pensado. Muchos creen, que el Führer, viendo en Rusia un futuro enemigo (aunque en ese momento habían pactado una alianza de no agresión entre ellos) como lo fue en la I Guerra Mundial, y quiso liquidar a la URSS lo más rápido posible y así evitar una posible entente en su contra, como pasó en la I Guerra Mundial entre Rusia, Inglaterra y Francia.
El pensamiento del estratega germano tenía gran sentido, ya que Inglaterra era una gran potencia militar de la época, por lo que las bajas y el desgaste alemán habría sido mayor de haber mantenido el ataque, por otra parte, el equipamiento militar de Rusia para la época era mucho mas débil que el Alemán. Además, Rusia tenía mucho más valor estratégico que Inglaterra para Alemania, ya que la mayor parte del petróleo consumido por Alemania era provisto por los yacimientos rusos en el Mar Caspio. Un magnifico plan sin duda, que gracias a Dios no resulto porque no hubiera existido nadie que le pudiera hacer frente a Alemania, pero riesgoso al abrir un nuevo frente de guerra, no estaba tan loco, solo era arriesgado, si lo vemos solamente como un estratega militar.
Hitler decide atacar Rusia pero por diferentes motivos, los alemanes retrasan su avance hacia Rusia, en el año 1941, un ejército de 4 millones de hombres, 4400 tanques y 4.000 aviones, se embarcan hacia Moscú. En pleno invierno ruso que en ese año alcanzaba la temperatura de -50°C (al igual que pasó con Napoleón, principal causa de la derrota de Hitler, pero no la única), sin tomar en cuenta lo que paso cuando Napoleón quiso tomar Rusia en 1812, tan solo 149 años antes, en términos históricos, es un tiempo muy corto. A partir de este momento, todo es una crónica de una muerte anunciada.
Este error es inaceptable para un militar del calibre de Hitler, que lo único que consigue es dar fundamento a la frase que titula este artículo, el mítico Führer se tropezó exactamente con la misma piedra con la que se calló Napoleón. A partir de este momento toda esta historia parece ser una copia de otro cuento que ya habíamos escuchado antes. En nuestros días, tenemos que esperar para darnos cuenta si Rusia también va a ser una piedra para los Estados Unidos.
martes, 29 de julio de 2008
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