¡QUE BELLA ES LA LIBERTAD!
Olga Venegas Jiménez
Estudiante RI
http://es.youtube.com/watch?v=xduL_TIZM4E&feature=related
Que hermoso es ver como toda la comunidad internacional puede unirse en pro de la justicia social y de la necesidad de todos los pueblos de tener uno de los dones mas preciados que Dios nos ha podido regalar “La libertad”.
El pasado 20 de Julio del presente año millones de personas marcharon para manifestar su rechazo a la violencia y a la privación de la libertad que sufren miles de personas alrededor del mundo; fueron muchas las manifestaciones de solidaridad en cientos de lugares que querían con su gesto mas humano tender una mano amiga a la adversidad y la crueldad de unos pocos, porque hay que destacarlo son la minoría los que pretenden arrebatar y desmembrar los lazos filiales y entrañables de aquellos que por circunstancias ajenas se ven inmersos en una guerra sin explicación y que ha perdido todo parámetro de igualdad y justicia con la que esa minoría pretendía ayudar al pueblo.
Es conmovedor ver a cientos de personas llorar, gritar de emoción, pedir a gritos libertad para los secuestrados, y es mas conmovedor aun ver a cientos de madres, padres, hijos y esposas rogar por la liberación de sus seres queridos, en un intento por llegar a las entrañas del corazón de aquellos que los mantienen lejos del calor de sus brazos.
Quedé asombrada al encender la televisión el domingo y ver en cientos de canales a nivel mundial la cobertura sin precedentes que hacían en torno a la marcha por la paz en Colombia y por la liberación de los secuestrados, fue emocionante y sentí ansias de llorar por ver el cariño y el afecto que en muchos lugares del mundo le tienen a la causa social en Colombia; fue impresionante y agradezco por ello y no solo yo sino aquellos que a pesar de sus circunstancias sienten que todavía se acuerdan de ellos y que a pesar de no tener ese tesoro preciado ven en los millones de solidarios una esperanza para seguir viviendo y aspirar algún día a tener su libertad.
Sin embargo a pesar de toda esa felicidad y gratitud me embargó una profunda incertidumbre, así como lo oye, una profunda incertidumbre al ver que no se nos ha ocurrido marchar y manifestarnos por aquellos que también están inmersos en esta injusticia social, a los que les hemos robado sus ilusiones y de los que ni siquiera la opinión pública habla:”Los niños de la guerra”.
http://es.youtube.com/watch?v=ttcXrFDDlvQ
En la actualidad el mundo se enfrenta a cientos de conflictos armados por razones ideológicas, sociales, económicas y políticas; en medio de ellos se encuentran aquellos que en algunos lugares son conocidos como abejitas o carne de cañón; son nuestros niños reclutados a la fuerza por diferentes grupos al margen de la ley que los utilizan para ir al frente de batalla en las primeras filas, en ocasiones totalmente drogados y sin ningún tipo de preparación militar expuestos a la muerte y con sus ilusiones y sueños cercenados por unos cuantos que no tienen reparo alguno en utilizarlos en sus asquerosas prácticas sexuales, para cargar el armamento de sus superiores, hacer la comida para toda una tropa y si queda mal preparada, posteriormente a ser vilmente castigados.
Esa es la realidad; mientras celebramos que unos cuantos hayan sido liberados me pregunto: ¿y quien libera a los niños de todo el mundo presos de hambre, soledad, presos de incertidumbre y miedo?
Las estadísticas son muy dicientes; en el mundo existen más de 300.000 niños soldados en África, Asia y Colombia. La comunidad Internacional prepara por doquier asambleas, conferencias cargadas de buena voluntad, ¿pero quien puede devolver a un niño las ganas de volver a ser niño?, ¿quien puede mejorar la situación de miles de mujeres que ven como desgraciados se llevan a sus criaturas y ellas no pueden hacer nada para detenerlos porque se sienten intimidadas por un fusil?, ¿quien puede ponerse en los zapatos de millones de niños presos de hambre en el África Subsahariana?
Es triste nuestra realidad, pero es mas triste aún ver como los organismos internacionales no hacen nada para reparar el daño, para evitarlo; hablamos de justicia social, de derechos y principios fundamentales para nuestra niñez, esto es algo ridículo porque mientras los países mas poderosos del mundo se reúnen para jactarse de su riqueza, miles de niños pierden sus vidas en una guerra de la que nunca quisieron formar parte, millones de niños mueren de hambre pidiendo a gritos esa justicia de la que todo el mundo habla y que ellos por desgracia no conocen; y que me dicen de aquellos que además son utilizados para encontrar minas antipersonas en los campos enemigos y si son dañados por alguna son asesinados por su comandante en jefe ya que se convierte en una carga y ya no es útil para sus propósitos de guerra, o aquellas niñas que después de ser violentadas sexualmente quedan en embarazo y son obligadas a abortar con pastillas y luego son castigadas por haber incumplido una de las normas de la guerrilla, todo esto es la verdad y lo peor que las ONG, OIG lo saben pero para ellas es mas fácil dar discursos de emotividad y conciencia social que enfrentarse a los poderosos que por supuesto forman parte de este genocidio pero que como siempre lo camuflan con retóricas baratas y sin sentido.
¿Cuál es la solución?
Por lo pronto compañeros es la denuncia, nuestra obligación es no tragar grueso, es cuestionarnos; emprender programas de ayuda a diferentes esferas de la sociedad, no es llenar nuestra cabeza de superficialidades, ni hacer caso omiso a las circunstancias que a Dios gracias no nos ha tocado vivir.
¡REFLEXIONEMOS!
La vida está llena de más que trivialidades, nuestra carrera se presta para que apoyemos a nuestra niñez y solo así no existirán más niños de la guerra; Cuando ya no haya guerra.
martes, 29 de julio de 2008
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