miércoles, 20 de mayo de 2009

Continuidad del Imperio Romano hasta nuestros días.
Carlos Arce
Estudiante RI
La historia nos relata que el Imperio Romano estaba destinado a tener una duración de 10 mil años. Muchos creyeron que eso nunca llegaría a cumplirse. Pero todo evoluciona, y mas en la política mundial y las relaciones de poder.
En la actualidad, para muchos, lo que queda de aquella ciudad fundada por Rómulo, que luego se convertiría en Imperio, son solo monumentos y sitios arqueológicos.
Pero hoy en día, logramos dar un análisis un poco mas abierto a las posibilidades, basando este, en el análisis de los acontecimientos históricos. Un ejemplo claro es que después de las conquistas obtenidas por los romanos a través de los siglos, a ese afán de apropiarse de territorios, lograron también apropiarse de las costumbres de los pueblos. En aquellos años los romanos tenían la costumbre no solo de traer esclavos y representantes de las tierras conquistadas, sino que para mantener a sus nuevos ciudadanos contentos, agregaban a su panteón de dioses y dehesas aquellos pertenecientes a sus nuevos súbditos. No es de extrañar que casi tres siglos después de la muerte de Jesús, el emperador Constantino legalizara por medio del edicto de Milán del año 313, a la nueva religión.
Podríamos decir que esto fue mas que una conversión a la nueva fe, un movimiento político, que hasta nuestros días, hace pensar que aquel presagio sigue en pie...”un imperio de 10 mil años”
La religión cristiana tuvo gran influencia durante los siglos venideros, en cuanto a decisiones políticas, incluso tuvo sus crisis de poder, para muestra las cruzadas, la reforma protestante, entre otras. No obstante, la que se convirtiese en religión del imperio, fue la misma que en el concilio de Niza integro la primera Biblia, donde se recopilaron los mandamientos de fe, y hasta cierto punto la división entre la fe y el poder del Cesar. Que hasta hoy en día rigen y son ejemplo de un documento que dicta normas de convivencia y hasta juicios de valor para ser tomados como ejemplo en muchas partes del mundo.
Si bien es cierto el Imperio Romano sucumbió ante el Imperio Otomano, el legado sigue intacto, y quizá los hombres que velan por la fe de los cristianos, son a su vez los descendientes de aquellos que una vez gobernaron por la fuerza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ciertamente, se dividió de tal forma la religión de los seguidores de Jesús de sus raíces tanto así que pasaron de ser una secta (división) del judaísmo a un híbrido de sincretismos religiosos, mezclados con la religión politeísta de los romanos y griegos... Se sustituyeron costumbres como la del sábado al domingo para continuar con el rito de adoradores del sol y se sustituyeron algunos dioses del panteón re nombrandolos con personajes de la nueva religión, como lo es el caso de la imagen de Jupiter que pasa a ser llamado el Apostol Pedro.

Interesante artículo que se puede extender en varias partes.

El fin de cristianizar al Imperio fue la de encontrar otro camino de adhesión y de fidelidad a los designios de Roma...