¿Y dónde está la seguridad?
Gretchen Hewitt
Estudiante de R.I
Cada día los costarricenses nos enfrentamos al peligro, en nuestras calles, nuestros barrios, nuestras casas, nuestras universidades, nuestro transporte público.
El miedo es nuestro acompañante diario. Vivimos en cárceles personales, transitamos las calles pensando que en la próxima esquina podremos ser atacados, peor aún ya no solo asaltados, sino que la muerte asecha a todos quienes opongan resistencia, a todos quienes no posean objetos de valor al momento de ser abordados por un asaltante.
Actualmente lo material ha ganado terreno sobre la humanidad. Vemos como un celular, un automóvil, un bolso, unos aretes, una computadora, etc; valen más que la vida humana.
En el debate del partido liberación nacional entre los precandidatos presidenciales, Laura Chichilla, Jhonny Araya y Fernando Berrocal, llevado a cabo el pasado lunes 25 de mayo del presente año; se les planteó, como es costumbre, cuál es su posición respecto al tema de la inseguridad en nuestro país. Los precandidatos coincidieron en que era necesario fortalecer los cuerpos policiales, garantizar castigos más fuertes contra los delincuentes.
Pero entonces, ¿para qué más policías si con los que contamos, no se satisfacen las necesidades de los ciudadanos?
Es común encontrar policías corruptos, policías que se hacen de la “vista gorda” cuando distribuidores de droga pasan a su lado envenenando con su producto a los jóvenes, a los adultos, a las personas que buscan una salida a sus problemas de manera rápida y eficaz.
Efectivamente, son los jóvenes, los adolescentes los más propensos a caer en las adicciones. Afirmaron los precandidatos, que el consumo de drogas esta intrínsicamente relacionado con la violencia que invade nuestras calles. Por lo tanto, si conocemos la causa, ¿qué impide que actuemos certeramente contra esta problemática?
Desde mi punto de vista, Costa Rica sufre un serio problema de inseguridad, hasta el punto en que los delincuentes caminan libres por las calles y los ciudadanos se guarecen en sus casas forradas en barrotes, definitivamente parece que la impunidad bendice al criminal y la muerte castiga al inocente.
Una de las frases expresadas por la señora Laura Chinchilla me alarmó de manera importante: “Costarricenses veámonos en el espejo de Guatemala”, y me cuestiono: ¿Realmente estamos tan mal? Y una frase atraviesa mi mente, no hay peor ciego que el que no quiere ver….
martes, 26 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario