OPERACIÓN ATLANTA AL ABORDAJE
Geovanny A. Blanco Fonseca
Escuela de Relaciones Internacionales
Univeersidad Internacional de las Américas
Como si estuviésemos hablando de una película Hollywoodense, o bien, de aquellas novelas y aquellos libros que cautivan a más de uno, con relatos de potentes buques y veloces carabelas, las cuales transportan en su cubierta a aquellos hombres que ponían su empeño en buscar legendarios tesoros al momento que realizaban grandes proezas.
Pero, por más primitiva o rústica que nos parece la práctica de la piratería, no deja de ser esta una acción que data desde tiempos primigenios, en detrimento muchas veces de ciudades incipientes, o de comerciantes asiduos en descubrir nuevas rutas para abrir nuevos mercados.
En pleno siglo XXI, con todo y lo que el progreso nos ha dejado ver hasta ahora, la piratería sigue siendo un flagelo para muchos Estados en el escenario mundial, y más aún si se menciona África, donde la pobreza extrema de un país como Somalia ha empujado a muchos a intentar obtener su sustento en la pesca, sin embargo, las prácticas pesqueras ilegales de barcos pesqueros extranjeros, así como la invasión etíope en 2006, han provocado que muchos de estos, en principio, apacibles pescadores, decidieran incursionar en la piratería, recibiendo el apoyo de fuerzas armadas externas, y en aras de imponerse en el mar territorial somalí, en la zona conocida como el cuerno de África. Dentro de las acciones de estos grupos se encuentran los saqueos y los secuestros, siendo ésta última práctica la más redituable para ellos al querer conseguir buen dinero con la privación momentánea de almas.
Ante estas acciones, y luego de tantas, pero infructuosas reuniones encausadas hacia frenar la piratería, la Unión Europea, así como los Estados Unidos y la OTAN, han dado pie a conformar la “Operación Atlanta”, dándose cuenta cada uno de los miembros de esta coalición, que el muchas veces desgastado concepto de “Hard Power”, es necesario ahora.
Se ha amenazado con incluso el uso de la fuerza a discreción hacia toda acción pirata en contra de buques y barcos comerciales, como ha sido la constante. Tal parece que en todo esto se resume una derrota para la diplomacia, y se cumple aquello de: “El poder es justicia, pero la fuerza es absoluta”.
Ahora, visto desde una perspectiva maquiavélica, se está utilizando el último recurso para derrotar a aquellos que violentan contra el comercio y el derecho de navegación, se acabó el tiempo de negociar, el asunto ya no solamente es un problema, sino que podría estallar en un conflicto entre estos grupos y todo el despliegue naval tanto de la Unión Europea, los Estados Unidos y la OTAN.
Entre los objetivos de la operación están el salvaguardar la seguridad de los navíos en esa zona, incluso mediante la creación de puestos de vigilancia en el Golfo de Adén, y también, el brindar protección ante robos a mano armada y el transportar ayuda a las zonas desplazadas de Somalia.
Pero, ¿podría tratarse esto solamente de una acción de contención del problema?, o ¿En verdad está cerca esta coalición de acabar con estas actividades ilegales? Todo lo dicho en una votación de ministros de defensa podría solamente darnos a conocer la parte humanitaria y “romántica” de las acciones que se van a tomar y las metas trazadas, aunque en insistencia, a modo personal, mi persona seguirá pensando que el éxito de la “Operación Atlanta” debe ser medido no por el efecto contenedor, sino en la erradicación de la piratería.
miércoles, 20 de mayo de 2009
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