miércoles, 20 de mayo de 2009

Derechos Humanos
Lizeth Arguedas Duarte.
Estudiante RI
Al referirnos a derechos inherentes de todo ser humano, sin discriminación alguna de sexo, color, nacionalidad, religión, origen nacional, étnico o alguna forma de discriminación hacemos mención de los derechos humanos que contrae todo ser humano y que de igual forma son intransferibles, indivisibles y interrelacionados.
Estos derechos por lo general están especificados en la ley y garantizados por ella, ejemplo de ello los tratados internacionales, protocolos y, por supuesto el derecho internacional que viene a reglamentar las obligaciones que tienen los Estados de tomar acciones contundentes en distintas situaciones, con el fin de suscitar y resguardar los derechos humanos, o por ende abstenerse de actuar en determinada situación.
La obligación de proteger los derechos por parte de los Estados a que se impidan abusos de los derechos humanos contra individuos y grupos es una obligación que no solo acarrea al estado en sí, sino una preocupación latente que nos repercute a todos. Por ello el compromiso de su realización figura que los Estados deben adoptar medidas significantes para proporcionar el disfrute de los mismos y respetar los derechos humanos de otros.
A pesar de que los derechos han estado en constante evolución, hoy vemos como actores y sujetos del derecho internacional conviven en una constante preocupación sobre los problemas que repercuten actualmente a nuestra aldea global y, que no obstante existen mecanismos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos que muchos países, en su gran mayoría han ratificado y aun así se siguen dando una serie de problemáticas y violaciones a estos derechos inalienables de todo ser humano en donde debemos rescatar el principio de dignidad humana. Es así como temas tan importantes como la pena de muerte sigue en plano de discusión en donde existen un serie de posturas sobre si se debe o no aplicar la pena de muerte y como la contraposición crea arduos argumentos desde la perspectiva social, religiosa y de derecho.
Vemos también como se hacen sentir arduamente la desconfianza, discriminación a miles de personas a través del mundo con el simple pretexto de seguridad nacional relacionado con terrorismo y no sólo ello, violaciones a mujeres, tráfico de niños, delincuencia, explotación sexual, torturas, narcotráfico, crimen organizado, guerras, conflictos entre otros, lo cual nos lleva a reflexionar y cuestionar si en realidad los gobiernos están cumpliendo con sus expectativas o quizás el obstáculo más grave crear iniciativas dirigidas a mejorar la seguridad pública, políticas serias y efectivas, diagnósticos previos y, por supuesto crear propuestas que generen un mayor equilibrio en la sociedad.
Por ellos defender y promulgar los derechos humanos es de suma importancia, volver a concientizar el funcionamiento de las familias que en especial son el seno de toda sociedad, la distribución de principios y valores y, en esencial los principales factores de apoyo.

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