Charles Fourier y Los Falansterios.
Gretchen Hewitt
Estudiante RI
François Maria Charles Fourier (Besanzón, 7 de abril de 1772 – París, 10 de octubre de 1837) fue un teórico francés parte de la corriente de socialistas utópicos. Una de sus principales teorías la realizó respecto a la organización de la sociedad, la cual estaba conformada por comunidades rurales autosuficientes de alrededor de 1600 personas. Estas comunidades son generalmente descritas como zonas que poseían un edificio común y, alrededor del mismo, tierras de labor usadas principalmente para la agricultura y otras actividades económicas. Para este socialista utópico, el ser humano es intrínsecamente bueno ya que posee una armonía natural.
La principal premisa de los falansterios era la de que las personas trabajaran de acuerdo a sus capacidades y recibieran de acuerdo a sus necesidades, así las personas que quisieran más trabajarían más, aumentando la productividad. Todo estaba pensado para una vida cómoda y con el mayor placer. Las rentas de la producción eran divididas en 12 partes, siendo 4/12 destinados al capital, 5/12 al trabajo y 3/12 a la dirección científico-técnica.
A la hora de la práctica, en Europa no tuvo el éxito esperado pues hubo solo un intento de formar un falansterio en Francia pero fracasó casi inmediatamente, sin embargo, en Norteamérica el impacto ideológico fue grande, siendo este base para el futuro movimiento hippie, viéndose reflejada la idea de los falansterios en sus respectivas comunas. Esto se da puesto que en época de depresión económica el cooperativismo entre la personas se veía como una salida viable a la crisis.
Es interesante uno de los puntos que tocaba Fourier, el cual destaca cómo los “ejércitos destructores” que la sociedad bélica se empeña en organizar, no aportan más que gastos para el Estado, así como la destrucción masiva de ciudades y la desaparición de civilizaciones. Proponiendo entonces, como solución a este problema la creación de un “ejército industrial” que en lugar de destruir tanto a los hombres que conforman al ejercito, como a los civiles, se dedique mas bien a realizar trabajos útiles, lo cual evidentemente disminuiría los gastos; además de el ahorro de los hombres muertos, de los pueblos destruídos, de los campos arrasados; sin contar también el ahorro de los gastos de armamento y el beneficio de los trabajos.
Lamentablemente todas estas ideas por mas grandiosas que se vislumbran en el mundo contemporáneo, no dejan de ser utópicas, claro está, que si muchos países del Medio Oriente, así como Corea del Norte y los Estados Unidos crearan ejércitos industriales y no ejércitos destructores, podríamos gozar de la paz y de la armonía que tanto anhelaba Fourier. Sin embargo, pienso, que la paz en nuestros días se va alejando poco a poco, dando paso a la creación e incluso intensificación de los conflictos entre naciones que podrían desencadenar una nueva guerra mundial.
miércoles, 24 de junio de 2009
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