Siempre se ha dicho que todos los extremos son malos.
Kenia Rojas
Estudiante RI
Un estado regido por la voluntad absolutista de un déspota que no se apega a lo que dicta la ley y conduce el país basándose en el ánimo con que se levanta día a día, tomando en cuenta únicamente sus propias opiniones y con ello provocando el descontento de los habitantes; está, muy posiblemente, destinado al caos total, donde las revoluciones e insurrecciones dominarían la nación.
Por la otra cara de la moneda, cada día despertamos en el ‘paraíso terrenal de la tolerancia y la paz’, donde, entre otras cosas, de pronto nos damos cuenta de que conviven entre nosotros trabajadores de cierto puerto que pueden darse el lujo de rechazar una indemnización de 2 millones de colones por año trabajado (con lo que cada obrero recibiría entre 12,4 millones y ¢120 millones) mientras se oponen al desarrollo y mejoramiento del mismo… sorpresivamente una mañana podríamos amanecer con la extraordinaria noticia de que un extranjero (irónicamente de un país con el que no manteníamos precisamente las mas estrechas relaciones), utilizando un documento de identidad falso es capaz de permanecer por más de un mes en territorio nacional (o específicamente en el aeropuerto) y, gracias al sentido por los derechos humanos de algunos de nuestros dirigentes, obtener el privilegio de refugiado, cuando debió ser deportado desde el primer momento en que trató de violar las leyes de nuestro país… o, tal vez la siguiente semana, un medio nos recuerde, al informarnos de algún nuevo malentendido, cuántos años son ya de las interminables diferencias y disputas con el vecino país del norte sin que en mucho tiempo se hubiese dado una posición firme y rotunda que le ponga un alto a la afición de los gobiernos nicas de atacar constante y estúpidamente nuestro estado.
En fin, cada vez es probable que nos topemos con hechos aún más insólitos que los del día anterior; en este país, donde los gobernantes todavía no han encontrado los pantalones que en algún lugar dejaron sus más antiguos predecesores, se necesita mas (o una verdadera) mano dura para que realmente se respete la jerarquía socio-política y las disposiciones emitidas por el gobierno, no únicamente del poder ejecutivo sino que también del legislativo; ya que es mas probable que al fin la ingobernabilidad y el desorden sean totales, a que del cielo nos baje la cultura y la madurez política que nos hagan pasar del inútil dialogo infinito a una verdadera exposición de opiniones e intereses, donde estos últimos se puedan ceder un poco a favor del bien de la ciudadanía en general.
viernes, 26 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario