Ilusiones Contemporáneas.
Carlos Arce
Estudiante RI
La sociedad contemporánea en ocasiones parece una ilusión, es en momentos difíciles un espejismo que parece desvanecerse en la realidad y existir solamente en la mente de algunos individuos, parece que el individualismo transforma el bienestar común en el bienestar de unos pocos. Pareciera que el sueño de algunos pensadores de antaño es solo eso sueños. Es acaso que esa es nuestra realidad, que globalizamos e individualizamos a la vez, nuestras metas y deseos, que nos dejamos llevar por nuestras pasiones y que el poder de uno reside solamente en el individuo y no en la colectividad. Cuanto más tendremos que aprender de las colmenas, o es acaso que en pos de olvidar la jerarquización, hemos olvidado que la sociedad esta basada en el aporte de todos los individuos para el bien común. Vemos como el sueño de uno se convierte en la pesadilla del colectivo y que avanzamos en pos de la destrucción del ser.
Podemos ver como la historia, comúnmente escrita por los ganadores, nos golpea el rostro con los errores de aquellos que con el afán de lograr un bienestar personal y en pocas ocasiones colectivo, queda relegado a un último plano. Cuesta mucho trabajo aprender de los errores que otros cometen y no logramos ver claro, nos nublamos de pasión por conquistar algo que solo existe en la mente de algún loco que pensó que podríamos ser uno al aceptar la opinión de los diversos actores de nuestro entorno.
Quizá sea que nuestro gran error reside en como percibimos nuestro entorno, tomando como ejemplo la sociedad costarricense y su evolución a lo que algunos llamarían estado, con todos sus diversos grupos de apoyo y contrapesos. No es de extrañar que surjan miles de conflictos que son tormentas en un vaso de agua, problemáticas recurrentes que tienen una única solución, consenso.
El aporte de hombres y mujeres pensantes, no en sus propios intereses sino los del colectivo.
Que seria de nuestra sociedad sin los valores inculcados en la familia, modificados a través de generaciones que solo han querido mejorar su nivel de vida sin pensar que el éxito de la mejora reside, no en el bienestar individual y más bien, en el bienestar de la comunidad donde crecerá la familia.
Tenemos que buscar cual ha sido la causa de la inseguridad, y falta de confianza en la que vivimos. Es oportuno realizar un cambio de conciencia, reorganizar nuestra escala de valores, buscar consejo en aquellos que creen que el bien de la célula social, reside en el bienestar del organismo como un todo y no individual.
El bienestar económico no es el poder adquisitivo que logremos ostentar, sino el bienestar acorde con nuestros valores primarios, los que nos llevan a buscar el sustento básico y no una efímera comodidad. El espíritu debe trascender, debemos crear una conciencia colectiva, que sustente no un nivel de vida a todos por igual, sino un nivel de vida decente a todos. Siempre existirán diferencias, siempre habrán algunos que ganen más que otros, pero la sociedad debe tomar en cuenta que no es el que más tiene, aquel que logra la felicidad, tenemos que ver que la felicidad no reside en poseer riqueza, sino en saber administrarla para bien de todos. Es evidente que vivimos en una sociedad de consumo, pero debe ser de consumo no derroche. Tampoco hay que pensar que le corresponde a los que más tienen mantener a aquellos que no, pero debe existir un equilibrio a ambos lados de la balanza. La desaparición del punto medio solo generara más descontento y malestar social.
Debemos re-educarnos para lograr este equilibrio, ser un poco más abiertos al cambio, pero sobre todo más abiertos a la critica. Ser críticos con nuestra forma de vivir hasta ahora y tomar conciencia de que el cambio no es malo, que la evolución de una sociedad de consumo a una sociedad eficiente es necesaria para sobrellevar un periodo de crisis como el que estamos atravesando actualmente.
Lo insto a usted estimado lector a que comparta sus ideas, a que se haga escuchar, porque de nada vale que nos quejemos por el precio de los productos básicos, o por la dificultad que se presenta al tratar de obtener un préstamo para adquirir una casa, o porque siente que su salario no esta acorde con el trabajo que desempeña, le llamo a que aporte sus ideas, a que como ciudadano participe en la toma de decisiones de sus representantes, que se sume a la voz que busca el bienestar individual y colectivo de la sociedad en la que usted se desarrolla y de la cual participa activamente día con día. Reza la publicidad y los libros de auto-ayuda que todo empieza en un pensamiento positivo. Su aporte al bienestar debe ser ese, una actitud de cambio, una actividad de cambio, un renacer de los valores que se han perdido. Mejorar día con día para que su futuro inmediato sea mejor y para que el futuro lejano sea digno para las próximas generaciones.
“Ayúdate que yo te ayudaré”
viernes, 19 de junio de 2009
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