Sociedades intoxicadas
Guido Arce
Estudiante RI
En la actualidad el estrés del trabajo y las diferentes actividades diarias son de una gran preocupación para la población en general y para las autoridades de salud no solo por el problema que representa en si mismo el estrés como enfermedad y condición que afecta la integridad de las personas, sino también por todas las condiciones que acarrea o se generan a raíz de este gran problema.
Este no es un fenómeno nuevo que se desarrolle en los últimos años, aunque es hasta hace unas cuantos décadas cuando se le empieza a dar el reconocimiento que se le debe para poderlo tratar de la mejor manera y evitar que grandes cantidades de personas sufran del mismo, aunque en el mundo moderno donde las personas se ven obligadas a vivir cada vez de manera mas rápida para poder ser competitivos en los diferentes mercados y también en los diferentes aspectos sociales y culturales de la vida.
Sin embargo pese a que pareciera que es un efecto de la modernidad se puede apreciar ya desde hace varios siglos atrás desde que la industrialización empezó a generar la proliferación de las ciudades y el hacinamiento que se daba en las mismas, un ejemplo seria el “Spleen de la vida” del que nos habla Baudelaire que en una percepción a muy grandes rasgos no se diferencia de lo que se vive en la actualidad.
Hace algunos días leía una reseña de las relaciones toxicas en el trabajo que generan una serie de situaciones que nos llevan a acarrear una gran desmotivación no solo hacia las acciones que debemos realizar que están directamente ligadas a nuestras funciones laborales (indiferentemente de cuales sean las mismas), sino también afectando nuestras relaciones interpersonales y en muchos casos la percepción que tenemos de nosotros mismos.
En fin me parece que la vida diaria debe de enfrentarse como un reto, tratando de modificar a nuestro favor todos esos factores externos de la vida que pueden representarnos una amenaza, y como se dijo una vez “no se debe hacer lo que se ama, sino amar lo que se hace”, esta es una de las tantas formas de alcanzar la felicidad.
Adjunto la reseña con unos consejos útiles de como se pueden mejorar un poco nuestras condiciones de vida:
Relaciones laborales tóxicas:
Los tiempos que vivimos son suficientemente difíciles sin tener que lidiar con un compañero de trabajo tóxico; pero si tiene uno, tal vez tenga que trabajar con él durante más tiempo del habitual, debido a una economía debilitada. Tome en cuenta estos consejos para aliviar la tensión:
1. Es trabajo, no es nada personal. Es demasiado fácil tomarse las cosas personalmente y pensar que el comportamiento tiene que ver con nosotros, cuando en realidad el problema es la otra persona.
2. Evite forjar lazos afectivos en base a algo negativo. En algún momento, la persona negativa se quejará de algo que hará eco en usted y sus circunstancias. ¡No se una!, Ni siquiera muestre empatía. Si 'forja vínculos' con alguien en base a un asunto negativo, la otra persona sentirá que ha encontrado a un compañero de aflicción y acudirá a usted cada vez que sienta algo negativo.
3. Descubra qué le molesta realmente, sepa por qué le molesta esta otra persona. En ocasiones, nos sentimos irritados por alguien que de hecho nos recuerda las peores cualidades en nosotros mismos. Por ejemplo, la persona que siempre se queja realmente podría estar expresando cosas que usted está pensando pero que no se siente seguro diciendo. Tal como dice Stephen Covey, 'hay que buscar primero para comprender' -saber por qué le fastidia la conducta de esta persona es el primer paso para cambiar su reacción a ella".
4. No se acerque demasiado. Alejarse es una estrategia sólida de supervivencia. "Mantenga una sana distancia para así evitar ser absorbido por la toxicidad. Es contagiosa",
5. Busque un paño de lágrimas. Desafortunadamente, los compañeros de trabajo molestos son una realidad oculta en la mayoría de las descripciones de un puesto. En ocasiones, el mejor remedio es intercambiar historias con un amigo cercano (fuera de la oficina) y encontrar humor y consuelo en saber que no está solo.
6. Si tiene dudas, verifique. ¿Está actuando realmente de forma tóxica un compañero de trabajo, o usted malinterpretó su tono? Verifique lo que pensó que vio o escuchó para que ese espacio no se llene de sentimientos de ofensa, enojo y resentimiento. Algo así como, 'esto es lo que escuché que dijiste. ¿Lo decías en serio?', puede funcionar de maravilla.
miércoles, 24 de junio de 2009
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