jueves, 25 de junio de 2009

No solo dormido sueña el ser humano

María de los Ángeles Castro Jiménez
Estudiante RI


Los sueños son el alimento del alma cuando se cree que todo está perdido, cuando las penas agobian nuestro espíritu y las relaciones entre los seres humanos parecen darse en medio de trincheras, como si no tuviéramos un origen común y un destino común…
Las sociedades actuales enfrentan situaciones que han venido deshumanizando nuestra especie. La hambruna, la guerra, las diferencias sociales, la corrupción, están abriendo una brecha entre las naciones que cada vez es más difícil las Relaciones Internacionales entre los Estados.
Ante este panorama, es importante hacer un alto en el camino y reflexionar sobre el aporte que estamos haciendo como miembros de esta aldea global que cada vez se parece más a un campo de batalla donde sobrevivirá el más fuerte.
Las sociedades se están contaminando con tantos males, y nosotros como seres humanos somos quienes debemos tatar de devolver la esperanza a las futuras generaciones.
La justa distribución de la riqueza es un tema que todos los gobernantes tratan en sus campañas y en sus programas de gobierno, pero…¿Qué se cumple? Las personas en condiciones de pobreza son la mayoría y permiten que unos pocos sigan jugando con su dignidad, la hambruna ataca a los sectores sociales más vulnerables como lo son los niños, seres humanos de los cuales depende nuestra existencia y esto parece no importarle a nadie porque las diferencias sociales se acentúan entre países de primer mundo y los subdesarrollados; y también dentro de cada uno de los países. La guerra no es solamente un conflicto armado, la guerra la vivimos cada día en medio de este cáncer social en el que vivimos, pues, no es posible decir que tenemos paz cuando hay tanta gente que vive y muere en condiciones infrahumanas.
Los sueños de muchas personas son simplemente tener una vida digna, con oportunidades reales de superación, pero… ¿Cómo lo podemos lograr?
El cambio debe de iniciar dentro de nosotros, y luego tratar de llevarlo a la sociedad, y esto lo podemos lograr por medio de la práctica de valores democráticos, tratando de impulsar en los países acciones que lleven a lograr una democracia de calidad, en la que se impulse la participación de las personas sin distinción alguna, que logre que las instituciones brinden un servicio justo y aprendiendo a dialogar como mecanismo para resolver los conflictos.
“No solamente dormido se puede soñar”… y se necesita soñar para lograr nuestros objetivos. Si más personas soñaran, tendríamos una meta de sociedad justa en la que todos seamos parte de la construcción de nuestro destino.

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